No todas las acciones que realiza un agente de IA se pueden deshacer, ya que dependen del tipo de impacto que generan. Se clasifican en tres categorías: aquellas que solo generan texto, aquellas que modifican el estado interno del propio agente y aquellas que producen efectos secundarios externos. En el tercer caso, técnicamente no existe la deshacer, solo la compensación; llamar a esto 'deshacer' es engañoso.
Las acciones de un agente de IA se dividen en tres grupos para analizar su posibilidad de deshacer. El primero es el que solo produce texto: estos se pueden modificar o eliminar sin consecuencias adicionales en sistemas externos. El segundo modifica el estado interno del propio agente, como registros de preferencias o configuraciones: aquí sí es posible revertir cambios, ya que se trata de ajustes internos sin impacto fuera del sistema. El tercer grupo es el que genera efectos en sistemas externos o interactúa con terceros: estas acciones tienen consecuencias que no se pueden borrar directamente, ya que afectan elementos fuera del control del agente.
Para juzgar si un agente de IA maneja bien la reversibilidad, hay que verificar su transparencia. Un agente de calidad no promete deshacer efectos externos, sino que informa claramente sobre la imposibilidad de ello y ofrece soluciones de compensación. También debe especificar qué acciones se pueden revertir y cuáles no, evitando usar términos como 'deshacer' para casos que no lo permiten. Esto ayuda a los usuarios a no tener expectativas falsas sobre las capacidades del sistema.
La reversibilidad de las acciones de IA depende de la naturaleza de la acción y el entorno en el que se ejecuta. Las acciones que afectan sistemas externos no se pueden deshacer porque los datos o cambios se almacenan en servidores ajenos al agente, por lo que no se puede modificar o eliminar esos elementos. Esta limitación no es un fallo del agente, sino una característica técnica de la interacción con sistemas externos, por lo que es importante informar a los usuarios de ello de antemano.
En este producto, las acciones de los agentes digitales se clasifican según su reversibilidad: las que generan texto se pueden editar o eliminar, las que modifican el estado interno se pueden revertir y las que producen efectos externos no tienen deshacer directo, solo compensación. El sistema registra cada acción con su contexto, por lo que se puede verificar qué se puede revertir en cada caso. No se promete deshacer efectos externos, lo que evita engaños a los usuarios y se ajusta a la realidad técnica de las acciones de IA.